Cómo sobrevivir a las navidades

Cómo disfrutar en Navidad con cabeza 🎄

Cómo disfrutar en Navidad con cabeza 🎄

18 diciembre 2018 - David Navarro

Premisas, conclusiones y "el qué dirán"

Navidad, navidad, dulce navidad… Poco más que decir, podría dejar de escribir ya. Soy un entusiasta de la navidad desde pequeño y siempre veo la parte positiva de estas fechas, así que no voy a amargártelas. Por el contrario, si voy a ser realista e intentar dejar algún que otro consejo para que no sean muy pesadas después.

Tres factores a tener en cuenta:

  • Premisas (P):  Acciones que me van a repercutir en una conclusión como respuesta a dichas acciones.
  • Conclusiones (C): Reacciones que repercuten en nosotros siendo conscientes de enunciados previos (premisas).
  • El qué dirán (D): Acciones voluntarias con creencia de “obligación”.

Empecemos a desglosar acciones que empiezan a darse de forma muy temprana en el mes de diciembre de cualquier año. Digamos en el puente de la constitución, al final el día 8 lo celebra casi toda España, somos así.

PREMISAS

En vistas a las fechas que se avecinan y todos los acontecimientos que las acompañan, comienza la despreocupación de los buenos hábitos que teníamos hasta entonces. Ya en la primera semana de diciembre los tapeos y las reuniones se hacen más notables en los domicilios y en los bares. La ingesta de bebida y comida sube enteros creando de forma temprana un ambiente medio navideño. Ya se comentan las futuras vacaciones y las próximas cenas o comidas de empresas, familiares y amigos. Todo esto para la economía del país es fabuloso, y para el estado emocional también, pero para el estado físico puede resultar tremendo.

El impacto metabólico que podemos llegar a sufrir en estas fechas es más demoledor de lo que muchas personas piensan con el clásico “es navidad y el resto del año me cuido…”. En cualquier momento las comidas de empresa empezarán a finales de noviembre, pero por ahora, ya empiezan alrededor del 10 de diciembre. Entonces salen 29 días (ambos incluidos). Si, cuento el 7 de enero, porque hay que desayunar las sobras del roscón del día de reyes. El roscón es para reyes y ¿pero se consume desde...? Pongamos unos buñuelos y huesos de santo, noviembre queda cerca.

Mirémonos con realismo al espejo y seamos conscientes de lo que vemos. Si hay diabetes, problemas con la tensión, con el Sintrom, alergias, o demás, por favor, respetad lo dictado por el médico. La navidad es para disfrutarla, pero luego llega enero, febrero, marzo y la vida sigue.

En estas fechas las personas tienden a salir más, ingerir más, hacer menos deporte y dormir menos. Sería lógico pensar que la vida es peor, pero la gente está más feliz. Esta parte es la buena, pero la realidad es que a nuestro organismo, estas fechas son un subidón de todo del que cuesta recuperarse. Y más aún, si para seguir pudiendo con todo, ingerimos medicamentos para intentar facilitar digestiones, evitar acidez, etc.

  1. Salir más es el “mal menor” porque socializamos, estamos activos, dejamos televisión y sofá en casa, disfrutamos del arte, del cine, de las decoraciones navideñas. Salir no es para nada un problema. Hay que saber elegir cómo salir y disfrutar. Pero en diciembre las salidas son de otro tipo, “that is the question”. Comer fuera de casa en estas fechas suele invitarnos a elegir menús contundentes en calorías innecesarias en la mayoría de los casos. Innecesarias hace referencia a ingerir más de lo que realmente consumiríamos en casa. Salir más es el resultado de más reuniones y de mayor inversión de tiempo. ¿De dónde sacamos este tiempo?. Esta pregunta lleva al punto anterior.
     
  2. Cuando todo tu tiempo está organizado y no tienes muchos imprevistos, sueles repetir de forma cotidiana las rutinas. No te falta tu tiempo de actividad física (entiendo que nuestros lectores y seguidores son deportistas o por lo menos les gusta y lo practican en mayor o menor medida) y de sueño. En diciembre todo cambia, se restan días de ejercicio y se suman horas de alternancia con amigos y familiares (punto 1).
     
  3. El sueño es sumamente importante para todo (en definitiva, descansar). Tanto es así, que cuando no lo respetamos hay hormonas como el cortisol (entre otras como la leptina) que aparecen en escena y lo cambian todo… para mal. Esta hormona (cortisol) también se asocia al estrés que puede ser provocado por no dormir o descansar lo suficiente (entre otros motivos). Cuando estamos bajo mínimos el cuerpo reacciona como puede y esto genera situaciones de alarma que provocan cambios metabólicos que tiran al traste la preparación física obtenida hasta la fecha. Si hablamos del cortisol, hablamos de no utilizar de forma adecuada las reservas del organismo y podemos llegar a almacenar mas reservas de glucosa de lo normal que irán directamente a los “almacenes” de grasa. Generamos resistencia a la insulina y además alteramos los niveles de leptina (nombrada anteriormente) y querremos comer aún más. En definitiva, entramos en fase de “autodestrucción”. La falta de sueño puede afectar directamente al punto 4.
     
  4. Siempre elegimos, siempre estamos tomando decisiones, constantemente. Y en estas fechas las tomamos de forma errónea prácticamente todas. Decidimos comer más en vez de lo necesario. Consideramos prioritario pasar más tiempo alternando que descansando. Por supuesto, preferimos “descansar” a invertir tiempo en realizar actividad física. Todo es contradictorio, porque si quiero ingerir más y no perder la forma, debería entrenar más o mejor para dejar “hueco” a lo que se avecina. Por el contrario, estamos decididos sin escrúpulo alguno a dejar de lado cualquier atisbo de mantenimiento personal. Es desconcertante que las personas se hinchen cenando hasta decir basta y por la mañana solo quieran un zumo o pieza de fruta para compensar. Lo siento, malas noticias. Es tarde para eso, y además te sobra la pieza de fruta o el zumo, ¡tienes calorías de sobra para invernar dos semanas seguidas!

Yo particularmente pienso disfrutar de las navidades y doy fe sobre mis próximos excesos en estos días. La diferencia radica en entender hasta dónde y por supuesto no dejar de realizar actividad física. Hay tiempo para todo.

CONCLUSIONES

  1. Si salgo sin miramiento no tengo derecho a quejarme de un aumento de peso. No hay magia que nos salve de esta situación, es una regla de tres. Más calorías de las necesarias, menos salida de las mismas, extra de peso para el premiado.
     
  2. No tengo tiempo para descansar porque las reuniones navideñas son constantes y hay muchos compromisos a los que acudir. Esto no puede ser una constante porque anula la capacidad de realizar otras actividades para frenar ese aumento de peso que esta por llegar.
     
  3. Desajustar el metabolismo por la falta de sueño y no realizar actividad física por tener que descansar los excesos es alarmante. Los desajustes metabólicos pueden llegar a acarrear serios problemas que no son “curables” a corto plazo. No podemos ignorar la importancia de un estilo de vida saludable nunca.
     
  4. La falta de actividad física beneficiará los desajustes anunciados previamente y creará una pereza para el futuro muy difícil de superar cuando veamos los kilos regalados por los reyes magos estas navidades.

"EL QUÉ DIRÁN"

Éste es, para mi entender, un punto clave ante conocidos y amigos.

Muchas personas no tienen la voluntad o la personalidad suficiente para decir basta o simplemente tomar decisiones independientemente de que afecten o no a terceros. La definición afectar quizás no sea la más acertada ni correcta porque el fin al que me quiero referir es simplemente a una elección. Son tantos los compromisos en estas fiestas, que si queremos salvar o prevenir las situaciones comentadas anteriormente, la mejor opción es tomar conciencia de que es lo que nos apetece hacer realmente.

Elegir nos evitará los excesos y nos permitirá disfrutar más aún de esos momentos porque no pensamos en otras reuniones, ni en otros compromisos. Podremos descansar e invertir tiempo en otras actividades como pasear, realizar ejercicio, ir al teatro, cine… sin más. Estas decisiones se traducen en un mejor estado físico y anímico. Hay que saber decir que NO. No quiero más jamón, no quiero otra copa, no quiero salir, quiero estar con mi pareja a solas, quiero comer solo esto… Hay saber lo que queremos y no dejarnos influenciar por nadie ni por nada. Las excusas de las reuniones son una gran mentira. Si alguien quiere un cocido un miércoles a las 15:00 y yo prefiero un pescado o ensalada, amén, me da lo mismo el punto D ,o “El que dirán”… ¡Y si quiero realmente el cocido, me lo como!

Decidir cuidarse siempre es la mejor opción. Pero decidir cuidarse NO es renunciar a disfrutar ni dejar de comer. En estas fiestas hay excesos y los disfrutamos todos, solo hay que tener conciencia de como y hasta donde llegar. Lo que digan otras personas da exactamente igual. 

1. RESUMEN SIN PUNTO (D)

  • Premisas: “Salir a comer en estos días me está provocando aumento de peso, menos descanso y menos actividad física”
  • Conclusión“ Tengo una alteración metábolica y ahora en enero voy a tener que organizar mis días para quitarme los kilos que he cogido en navidades además de volver a descansar de forma óptima ”

2. RESUMEN CON PUNTO (D)

  • Premisas“Salir a comer en estos días me está relajando, disfruto del ambiente navideño y tengo más tiempo para descansar con mi familia y realizar algo de ejercicio”
  • Conclusión“Estas vacaciones me han llenado de energía y me siento con fuerzas para afrontar la vuelta a la rutina”

¡EN ESTAS NAVIDADES DISFRUTA CON CABEZA!

 


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David Navarro
David Navarro

Master Trainer Preparador Físico Fundador de 4Pilares.

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