Lesiones en natación

Lesiones en natación

19 junio 2012 - Alberto Cebollada

Sabemos que la natación tiene un bajo riesgo de lesión al no existir contacto físico y al desarrollarse en el medio acuático, en el que la acción atenuada de la gravedad, hace que la incidencia de lesiones sea menor que en otros deportes.

Sin embargo su carácter cíclico, y la repetición que implica nadar a un estilo concreto traen consigo la posibilidad de padecer lesiones específicas del nadador.

Las lesiones de los que nadan mucho

Los nadadores de competición se pasan la vida entrenando dentro del agua realizando volumenes de entrenamiento bestiales, donde la propia repetición aún realizandola en el medio acuático les hacen vulnerables a sufrir  lesiones específicas. El porcentaje de lesiones que afectan al hombro es de un 40%, seguido de las rodillas en un 25% y  en la espalda el 20%. 

Dolor de hombro.

Se debe a la inflamación del tendón de los músculos implicados en el gesto de la brazada en la que el hombro se compromete  teniendo que realizar miles de veces un recorrido por encima de la cabeza. El rozamiento con las estructuras articulares hace que se inflame provocando dolor, llegando incluso a imposibilitar el movimiento.

Cuando se analizan las lesiones en la articulación del hombro y se relacionan con la natación todo se resume a dos grandes patologías : la inestabilidad y el compromiso acromial.  Este último se explica, porque el manguito de los músculos  rotadores del hombro (supra e infraespinoso, subescapular y redondo m.) discurre por un espacio muy comprometido, un “tunel” formado entre el acromium del omóplato, la cabeza del húmero y el ligamento coracoacromial. Explico esto porque el 70% de las lesiones de tendinitis de hombro tienen su causa en disponer desde que se nace de un menor espacio para que el tendón pase sin fricciones.

La tendinitis del manguito de los rotadores es muy frecuente en los nadadores del estilo crol y mariposa y los síntomas son dolor punzante que se incrementa al querer elevar el brazo, pero el más característico es el dolor nocturno que llega incluso a despertar al deportista.

El tratamiento inicialmente es conservador, manteniendo el brazo en reposo y aliviando el dolor aplicando hielo en la parte superior del hombro. Una vez ceda la inflamación y con ella remita el dolor, se debe empezar un programa de rehabilitación y fortalecimiento de la musculatura que interviene en la dinámica del húmero tratando de equilibrar sus acciones con ejercicios que contemplen entre otros movimientos de abducción y rotaciónes externas que aporten  mayor estabilidad a la articulación. Es posible que las molestias persistan hasta que se logre equilibrar la musculatura y se mejore la estabilidad articular, siendo necesario realizar paralelamente ejercicios de elasticidad muscular y tendinosa así como de movilidad articular.

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Rodilla del bracista

La patada del estilo de braza requiere de un movimiento de cierta violencia en el que las rodillas se extienden y las piernas se rotan externamente realizando un movimiento de látigo en el que parte de  la propopulsión se realiza al cerrarlas fuertemente. Este gesto produce una distensión del ligamento lateral interno, lesiones del menisco y tendinitis.

Dejar de realizar la patada de braza y sustituirla por la de mariposa, desarrollar una buena flexibilidad y aplicar frío en la cara medial de la rodilla son acciones que dan buenos resultados.

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Dolor de espalda

En el caso del nadador de crol la disposición ventral del cuerpo con la cabeza sumergida en el agua, requiere de  una extensión cervical para efectuar la respiración y orientarse, que junto a la solicitación de los potentes musculos  pectorales durante la tracción favorecen la aparición de la cifosis dorsal. El movimiento porpulsivo de piernas aumenta la lordosis lumbar, especialmente en los estilos de mariposa y braza y con ello el acúmulo de tensiones en la parte baja de la espalda y la aparición de lumbalgias.

Para evitar este problema, se deben realizar un programa de fortalecimiento de los abdominales, paravertebrales y glúteos encaminados a estabilizar la pelvis. Elastificar el psoas iliaco, recto anterior del cuádriceps y los isquiotibiales y no un nadador nunca debe olvidarse de elastificar la musculatura pectoral para evitar que su tonicidad y acortamiento curve la espalda hacia delante favoreciendo la cifosis dorsal.

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¿Qué podemos hacer los nadadores para prevenir estas lesiones?

Son muchos los beneficios que para todos los deportistas tiene realizar ejercicios en el medio acuático, por una lado está la presión que ejerce el agua sobre nuestro cuerpo, presión hidrostática  que permite una mayor sujeción articular y muscular, facilita el retorno venoso y ofrece una “oposición beneficiosa” entre otras a la musculatura respiratoria lo que facilita su reforzamiento.  La presión ejercida sobre la piel, órganos y sobre el aparato locomotor incrementa la percepción sensorial y kinestésica, lo que predispone al desarrollo de una coordinación motora más fina y con ello a un incremento de la eficacia de los movimientos.  Por ello es más fácil eliminar los desequilibrios musculares en el agua, permitiendo tanto estirar los músculos como fortalecerlos símplemente realizando ejercicios en ella, incluso hacer movimientos en posiciones que fuera son imposibles.

Sabemos que el Principio de Arquímedes o del empuje que realiza el agua sobre el cuerpo hace disminuir su peso dentro de ella.

Por ejemplo con “el agua al cuello” nuestro cuerpo sólo pesa un 10%, así realizando ejercicios en diversas profundidades logramos controlar el peso que tienen que soportar nuestras articulaciones, tendones y músculos permitiendo una óptima adecuación a las necesites particulares de cada uno de nosotros. También varía el centro de gravedad y la respuesta muscular para equilibrarnos y para realizar los movimientos ya que se facilitan los que se realizan hacia la superficie y se dificultan los gestos que se realizan hacia el fondo, siendo este aspecto muy util para corregir malas posturas.

Una mayor resistencia al movimiento por la densidad del agua, siendo esta 700 veces mayor que la del aire, hace que la aplicación de las leyes de Newton sobre inercia, aceleración y frenado de los movimientos se reduzcan por la constante oposición de la masa de agua que envuelve al cuerpo.

Esto convierte al medio acuático en un lugar idóneo para corregir desequilibrios, trabajar la movilidad articular, la elasticidad muscular y lograr un  desarrollo homogéneo del organismo.

Todos estos argumentos además del de poder jugar con su temperatura hacen del uso  del agua en sus diferentes manifestaciones: piscinas,  balnearios, Spas o centros de talasoterapia donde aprovechan también las virtudes  del agua marina, instalaciones ideales para la rehabilitación, la recuperación y la Prevención de las lesiones deportivas.

Por ejemplo los baños de agua “helada” están considerados como el mejor método antiinflamatorio. A su vez el agua por encima de 28º produce vasodilatación, relajación muscular y tiene un efecto antiálgico siendo ideal para recuperar lesiones crónicas.

Respecto a la natación deportiva, se la considera como uno de los deportes más sanos para la espalda pero no todos sus estilos tienen los mismos beneficios y como hemos visto realizarlos sin determinadas consideraciones puede llegar a no ser tan beneficiosa. Uno de los efectos que tiene el excederse en el entrenamiento es que la fatiga desvirtúa la técnica del estilo, y en el caso concreto del crol se cae el codo hacia abajo y se reduce el rolido de hombros, favoreciendo la probabilidad de sufrir una lesión.

Introducir periodos de descanso en el entrenamiento para permitir la recuperación e intercalar ejercicios de técnica para recuperar el patron motriz correcto son una buena medida preventiva. Intercalar corto periodos de descanso activo a lo largo del entrenamiento permitirá recuperarse y emplear una técnica adecuada, lo cual disminuirá las posibilidades de lesión.

Lo medida preventiva más importante es tratar de nadar con la mejor técnica  posible, crol con el codo alto durante la tracción y en el recobro, rotar ampliamente el cuerpo a ambos lados  realizar respiración bilateral, bajar la posición de la cabeza tratando de mirar al suelo y no hacia delante, elevar la cadera al batir las piernas, variar los estilos y las distancias a realizar, sustituir la patada de braza por la de mariposa, y ante las primeras molestias disminuir el volumen de entrenamiento y recurrir al fisioterapeuta.

Alberto Cebollada
Alberto Cebollada

Profesor, entrenador, deportista de competición.

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