Lesiones por hacer demasiado deporte

¿Lesiones por hacer demasiado deporte?

¿Lesiones por hacer demasiado deporte?

19 junio 2012 - Alberto Cebollada

¿Cuándo el ejercicio físico deja de ser saludable y pasa a ser lesivo?

Dicen los especialistas que  hacer deporte es bueno para la salud, entonces ¿Por qué nos lesionamos los deportistas? ¿Cuándo el ejercicio físico deja de ser  saludable y pasa a ser lesivo? ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes por practicar “demasiado” deporte? Y lo que es más importante ¿Qué podemos hacer para evitar lesionarnos?

En este artículo voy a tratar de orientaros en las pautas de actuación recomendables para prevenir la aparición de las lesiones habituales  en los tres deportes más  practicados por los lectores: la natación, la carrera a pie y el ciclismo.

Se analizan las principales causas que las producen y se valoran las lesiones que se repiten con más frecuencia, ofreciendo una propuesta de actuación enfocada a  evitar que se produzcan, esto es primando un enfoque preventivo.

Las consultas que realizan los lectores de Sportlife en el consultorio sobre lesiones deportivas ponen en evidencia las que  con más frecuencia se repiten entre los deportistas. Recientes publicaciones científicas sobre traumatología deportiva  destacan la necesidad de trabajar más en el ámbito de la prevención.

Como multideportista tengo claro que la propia práctica deportiva leva implícito un riesgo de lesión y que por pequeña que ésta sea ocasiona en primer lugar molestias al que la padece, alterando el normal desarrollo de los planes de entrenamiento y  en muchas ocasiones llegando a influir negativamente en la vida del deportista.

Para todos la recuperación de una lesión supone un proceso lento ante el cual nunca estamos preparados, ya que la paciencia o la recomendación de “guardar reposo” no va con nosotros, o nadie nos ha enseñado a manejar las emociones destructivas que nos invaden cuando nos vemos obligados a parar por una lesión.

Pero además del coste a nivel deportivo que tiene lesionarse al perder  rápidamente las mejoras obtenidas durante los largos periodos de entrenamientos, le tenemos que sumar el coste económico que supone la visitas al especialista, las sesiones de fisioterapia, los antiinflamatorios...., es entonces cuando  empezamos a creernos que realmente es más rentable prevenir que curar.

Por ello  y porque cuando el cuerpo duele es demasiado tarde, os voy a ofrecer desde mi experiencia deportiva unas pautas de actuación  para prevenir lesiones, todas ellas  han demostrado eficacia  y en muchos de los casos abordados a través del foro de lesiones deportivas de Sportlife, han servido para una recuperación funcional más rápida.

Para lograr la eficacia preventiva no es suficiente con realizar una  de las pautas o consejos que doy, y obviar el resto, de hecho probablemente existan más de las que yo cito, pero lo importante y sensato es abordarlas desde un modelo de intervención preventivo general al modo de actuar de las escuelas de espalda de los hospitales.  Desde mi opinión deberían existir también “escuelas de rodilla” o “de hombro” en las que se enseñaran pautas, consejos y actuaciones prácticas multidisciplinares en las que colaborasen traumatólogos, rehabilitadores, fisioterapeutas, profesores de educación física, monitores deportivos e incluso psicoterapeutas que ayudasen en la rehabilitación de las lesiones, pero que también pudieran orientar los consejos para prevenirlas.

También considero que una de las piezas clave del éxito en la recuperación de una lesión y en el esfuerzo por evitarla es el tratamiento cognitivo-conductual. El aprendizaje de estrategias psicológicas para controlar las emociones, a escuchar el cuerpo, a conocer nuestros potenciales y debilidades y a “llevar las lesiones de la mejor manera posible”. A los deportistas nunca nos han enseñado a estar lesionados y me parece importante también tener en cuenta el estado anímico y la personalidad del deportista ya que influyen mucho a la hora de sufrir y de prevenir las lesiones.

Si estamos lesionados debemos tratar de analizar las causas que la han provocado y utilizar todos los métodos que nos ayuden a recuperarnos totalmente y trabajar para que no se vuelvan a repetir, practicando  aquellos ejercicios que  han demostrado ser beneficiosos, evitando los lesivos o contraindicados y no bajar nunca la guardia ante el riesgo de volver a padecer una lesión.

Tener una actitud positiva y valorar las lesiones deportivas con un enfoque amplio y multifactorial nos ayudará a convivir con  las lesiones, a manejar mejor el dolor y el estrés, a relativizar y a disfrutar incluso de las “otras” actividades que se  puedan realizar estando lesionado. Aprendiendo a prevenir y teniendo en consideración el mayor numero de factores que pueden favorecerlas, aprenderemos entre otras cosas la importancia de  cuidar nuestras articulaciones y músculos, de  mimar la zona lesionada, de aplicar la higiene postural en todos y cada uno de los movimientos y a tratar bien a nuestro cuerpo que nos tiene que durar mucho y a ser posible en las mejores condiciones. Para los que competimos y ya tenemos unos años la prevención cobra mayor importancia y servirá para que podamos seguir haciendo deporte muchos años y con las mayores prestaciones posibles. 

Siempre defiendo que quien debe valorar la lesión y ponerle el tratamiento adecuado es el médico especialista, y que en la rehabilitación  la figura del fisioterapeuta es de gran ayuda, pero también tengo presente que solamente  la medicina no satisface a un  alto porcentaje de los pacientes y por ello creo firmemente que es mejor actuar en prevención que no tener que aplicar  tratamientos.

Sobre las causas que nos producen las lesiones

Cuando un deportista se lesiona lo primero que debemos pensar es en el porqué ha ocurrido la lesión ?  y tratar de determinar  cual ha sido la causa?. Para hacer una valoración lo más objetiva posible hay que considerar una serie de  factores que dependen del deportista como por ejemplo su perfil psicológico, que en mi opinión  es determinante y que toma especial protagonismo dentro de la más que aprobada “concepción integral del deportista”.

También influyen la morfología, la disposición biomecánica del sistema locomotor y el tipo de musculatura, la genética heredada de  nuestros progenitores determinarán la vulnerabilidad o resistencia de los diferentes tejidos del aparato locomotor (huesos, articulaciones, tendones, ligamentos, fascias, músculos...) y cómo responden estos ante  las cargas del entrenamiento. Los hábitos de actividad física o su ausencia... influirán en la estabilidad, laxitud, o rigidez de las articulaciones, en el desarrollo muscular o en su desequilibrio y las consiguientes asimetrías.

Sobre los efectos que las cargas de entrenamiento tienen sobre nuestro organismo, he de decir que lo importante es respetar siempre los principios generales del entrenamiento, incrementar progresivamente las cargas, no excederse más de un 10% en el incremento semanal, intercalar días de actividad intensa y suave.

Respetar los tiempos de descanso acordes al volumen y/o a la intensidad del estímulo o a la actividad deportiva realizada, seguir una planificación anual de los entrenos en los que se contemplen periodos de mayor actividad deportiva y competición con los de descanso, si, si ¡ respetar los periodos de descanso¡. Todo ello va a permitir la recuperación de los diferentes tejidos solicitados y que el organismo esté fortalecido evitando factores claramente lesivos.

Lo  relativo a la buena praxis deportiva y el respeto de los principios del entrenamiento lo solucionaremos siguiendo las indicaciones de los profesionales de la salud, de la actividad física y del deporte.

Otro factor determinante es la salud del deportista, sobre la que podemos incidir de manera positiva llevando unos hábitos saludables e higiénicos, cuidando nuestra alimentación, nuestro descanso, realizando chequeos y revisiones médicas periódicas. La edad importa, ya que no es lo mismo tener 20 que 40 años ¿verdad?, con frecuencia oigo que “a los 20 no me dolía nada y ahora....”, pero también hay que tener presente lo que dice un traumatólogo amigo mío que “si a los 40 no te duele algo es porque no estás vivo.....!

Debemos reconocer la evidencia de que los tejidos responden de forma diferente con el paso del tiempo, se pierden propiedades y  sufren un proceso degenerativo natural, ¡ envejecemos¡.

El genero sexual  también determina padecer ciertas lesiones con más frecuencia que el sexo opuesto,  y ante esto no podemos hacer nada. A veces no se tiene en cuenta pequeñas molestias o lesiones padecidas con anterioridad,  que hayan podido no curarse correctamente y sus secuelas puedan influir en lesiones de mayor entidad.

Y por otro lado existen una serie de factores externos como la calidad del material deportivo o de sus complementos que utilizamos, el calzado, la vestimenta, las protecciones, el tipo de pavimento sobre el que entrenamos, y las condiciones climatológicas en las que lo hacemos, si hace frío, hay humedad, viento o calor,  sobre todas ellas si que tenemos la posibilidad de incidir  eligiendo con sensatez y criterio, primando lo más importante nuestra salud.

Pero es incuestionable que el deporte que se practica conlleva unas lesiones específicas y concretas derivadas de su ejecución como por ejemplo se sabe que la carrera a pié es más traumática que la natación. Así el grado de implicación con el que se realiza  es determinante como por ejemplo la intensidad del entrenamiento que se requiere para competir y la propia competición triplica el riesgo de padecer una lesión.

También las lesiones están íntimamente relacionadas con el volumen del entrenamiento, con las miles de veces que se repite un mismo movimiento, máxime si se adolece de la técnica correcta o no se tiene la coordinación muscular necesaria.

La parte del entrenamiento en la que se producen también se debe tener en cuenta, a veces se producen al comienzo por falta de calentamiento previo, pero sobre todo hay una mayor incidencia lesional  al final de la sesión, en el regreso, o en las segundas partes, porque la fatiga multiplica el riesgo de lesionarse.

Podría tener en cuenta otros factores pero lo importante es que recalcar que hay coincidencia entre los especialistas a la hora de afirmar que no existe un factor único que predispone a la lesión y que en la mayoría de los casos coinciden varios de ellos que se acumulan y facilitan su producción.

¿Qué es una lesión por practicar demasiado deporte?

Se trata sencillamente de una lesión causada por sobrecargar una parte del cuerpo repetidamente sin realizar el necesario descanso que permita seguir practicando  en óptimas condiciones y sin dolor.

Se denominan lesiones por sobrecarga, por estrés o por esfuerzo repetitivo y se producen al acumular pequeños traumatismos en el tiempo que debilitan a los músculos, las articulaciones o incluso pueden llegar a afectar a los huesos.

Causar un trauma significa ocasionar un deterioro de una característica anatómica de forma puntual, pero si a este debilitamiento le acompañamos del pertinente descanso es cuando posibilitaremos  un reforzamiento y una mejora de su estructura y de sus prestaciones, en este proceso fisiológico se basa el entrenamiento deportivo. Es cuando no se descansa lo necesario cuando se produce la sobrecarga que debilita las funciones del tejido afectado, perdura la respuesta inflamatoria en el tiempo y surge el dolor (que no es mas que un signo de alarma para que se cese en la actividad y se descanse); entonces ya es tarde, nos hemos lesionado¡.

El Síndrome por sobre entrenamiento o “burn- out” (quemado) de los anglosajones, puede afectar a cualquier deportista que sobrepasa su capacidad de adaptación al entreno. Se trata de un problema serio que debemos aprender a detectar.

Llegado a este punto se debe dejar de hacer cualquier movimiento  que cause dolor, para ello hay que aprender a escuchar al cuerpo y tener en cuenta que el descanso es el inicio del proceso de recuperación y la pieza clave en el proceso de mejorar nuestro rendimiento deportivo.

Se afirma que hasta un 90% de los atletas puede padecer inflamaciones en los tendones de Aquiles o rotuliano, fascitis plantares, desgaste articular  de rodillas y caderas e incluso llegar a padecer fisuras óseas en las piernas al buscar mejorar el rendimiento repitiendo un gesto a veces de forma obsesiva.

Otro factor determinante es la adopción de malas posturas, tener una mala técnica o hacer una mala utilización mecánica del cuerpo durante las horas que dedicamos a los entrenamientos.

La experiencia me ha demostrado que la ergonomía y la biomecánica son cruciales en el deporte, ya que el cuerpo está diseñado para funcionar de cierta manera y en ciertas posturas y hay que hacer todo lo posible por  favorecer la ejecución de los movimientos. En el mercado tenemos una gran cantidad de complementos deportivos diseñados para mejorar la practica adaptándose a las características biomecánicas particulares de cada uno de nosotros, y hay que saber aprovecharse de ello.

La ergonomía en el deporte, es de gran ayuda en este aspecto, se deriva del griego “ergon”: trabajo  y “nomos”: leyes naturales, y es en el ámbito deportivo la encargada de analizar la interacción entre el deportista y sus complementos. Aplicando los conocimientos científicos al cuerpo humano ( biomecánica) se logra optimizar el rendimiento, reducir el esfuerzo y mejorar la comodidad de su ejecución. La ergonomía nos permite mejorar la eficiencia de un gesto deportivo, reduciendo la fuerza necesaria para realizarlo y ganando en comodidad, con ello prevenimos también la aparición de las lesiones deportivas.

 

Dr. Alberto Cebollada - www.albertocebollada.com


Otros enlaces de interés

- Lesiones por correr

- Lesiones del ciclismo

- Lesiones en natación

 
Alberto Cebollada
Alberto Cebollada

Profesor, entrenador, deportista de competición.

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