Cuando el cuerpo pide un descanso

Un alto en el camino

Un alto en el camino

18 junio 2018 - Marta Pérez

Cuando el cuerpo pide un descanso

Hace un mes subí, junto con otras compañeras del mundo del atletismo, al Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, en Granada. El objetivo estaba claro; cargar, entrenar, exprimirnos durante cuatro semanas a 2320m de altitud, buscando todos los beneficios que te puede aportar el entrenamiento en altura, la concentración, la tranquilidad y el cambio de enfoque. Exceptuando que el tiempo era horroroso y el sol brillaba por su ausencia, la adaptación y los entrenamientos iban bien. Y aún mejor el ambiente y la convivencia con el resto de deportistas. Sin embargo, a los 9 días de estar allí me puse enferma; unas inoportunas y, por desgracia, recurrentes anginas. Me pasa varias veces a lo largo del año y no tienen más trascendencia que eso; siete días de fiebre, paracetamol y en mi caso, antibiótico. Aunque he de reconocer que esta vez lo pasé mal, me costó recuperarme y a la vuelta muscularmente estaba destrozada.

Todo el mundo se pone enfermo de vez en cuando. Entonces, ¿realmente añade algo de particular a la historia el hecho de ser deportista? Bueno, pues depende con qué lo comparemos, claro. A corto plazo, como en cualquier otro trabajo, tienes que cogerte “una baja”. El problema aquí es que nadie puede sustituirte con tu dorsal en su pecho, ni el trabajo puede posponerse o cambiarse de fecha. Tienes que renunciar a tus compromisos fijados y no puedes ofrecerte a cumplirlos unos días más tarde. Cosa que además, harías encantada; ventajas de que te guste tu trabajo. Lo que pierdas con ello dependerá básicamente de la época del año en la que estés y de la cercanía a tus objetivos importantes: una medalla, un título, representar a tu país... y todo lo que ello puede suponer en cuanto a repercusión y futuros contratos. Una beca, un premio económico, parte de un sueldo... O nada, si tienes suerte. En mí caso, no pude asistir al evento más importante que organizan mis compañeros de Adidas y en donde también está de forma notable Victory Endurance. Me perdí un gran fin de semana entre amigos, pero sobretodo, tuve que renunciar a representar a mis marcas en la feria de su Maratón y en la carrera de los 10km del domingo, competición a la que me había comprometido desde hacía tiempo, y que me apetecía mucho hacer.

A largo plazo quizá estén las diferencias más claras. En un trabajo que depende tanto de tu físico, cualquier cosa que afecte a tu salud y a tu estado de forma supone un problema. Te obliga a modificar tu planificación, tus tiempos, tus cargas... Tienes que esperar pacientemente hasta recuperarte por completo y a la vuelta te da la sensación de que has bajado de golpe un par de escalones. Y quizá aquí esté otra de las claves de por qué en general los deportistas tenemos tanto miedo a ponernos enfermos; en las sensaciones que nos deja, en lo que nos hace pensar. “He perdido un tiempo valioso en la preparación”,”he perdido la forma”... Luego te das cuenta de que muchas veces (enfermedades graves aparte) el cuerpo tiene más memoria de lo que creemos y de que realmente lo que más perdemos es la confianza en nosotros mismos. Pero cuesta. Y es que a los deportistas nos cuesta mucho estarnos quietos.

 
Marta Pérez
Marta Pérez

Atleta Profesional (Medio Fondo) y Graduada en Medicina.

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