Lesiones del ciclista

Pautas de suplementación

Lesiones del ciclismo

Analizando las horas que se invierten en una salida en bicicleta, es en el deporte en el que invertimos fácilmente gran  parte de ellas. Si cuantificamos las veces que realizamos fuerza sobre los pedales teniendo como referencia una cadencia óptima de 90-100 pedaladas por minuto, hacemos en torno a 6.000 flexiones de rodillas a la hora, cantidad más que importante como para prestarle la atención que requiere a este movimiento, tratando de realizarlo de la mejor manera posible.  Los estudios biomecánicos demuestran que un óptimo pedaleo es aquel en el que las piernas suben y bajan perfectamente alineadas como un pistón, realizando un movimiento perfectamente simétrico con ambas piernas.

Todo movimiento que se salga de esa verticalidad supone una pérdida en la fuerza que se transmite a los pedales y puede llegar a ser lesivo para las diferentes estructuras del aparato locomotor involucradas en el pedaleo. Movimientos no deseados pueden alterar la alineación del recorrido que hace la rótula al flexo- extender la rodilla, pudiendo provocar una inflamación con el consiguiente dolor.

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Tendinitis del tensor de la fascia lata

Dolor en la cara externa de la rodilla con afección de la cintilla iliotibial que es una extensión del músculo tensor de la facia lata, y decimos que suele "dar la lata" a los corredores  pero también a los  ciclistas.

Es fácil que la inflamación del tendón vaya acompaña de una inflamación de la bursa ó almohadilla que reduce la fricción entre el tendón y el resto de estructuras de la rodilla.

Las causas como la mayor parte de las tendinitis suelen ser la excesiva solicitación "sobre entrenamiento" sin el pertinente descanso, un entreno extenuante, técnica de pedaleo defectuosa, o lo más frecuente usar zapatillas de ciclismo sin corrección del varo de antepie o movimiento de pronación. Unas cuñas varizantes son de gran utilidad para prevenir esta patología. 

Tendinitis de la pata de ganso

Se llama así porque es un tendón conjunto de los músculos sartorio, semitendinoso y recto interno del muslo que tienen en su inserción la forma de una pata de ansar. Se insertan en la zona medial de la tibia justo por debajo de la la rodilla, y es frecuente su inflamación (como en la mayor parte de las afecciones del tendón) por una excesiva solicitación de la musculatura, “largos rodajes”, al  pedalear con zapatillas biomecánicamente inadecuadas a tus características o por una colocación errónea de las calas.

Metatarsalgia plantar

Dolor o sensación de hormigueo en la planta del pie a altura de las cabezas de los metatarsianos . Muy frecuente es el neuroma de Norton característico por sentir como si se tuviera una “chinita “ clavada en en el pie a la altura del 3º y 4º metatarsiano.

La frecuencia de los dolores referidos al antepié ha aumentado estos últimos años con motivo del creciente interés por cubrir largas distancias. La causa de las molestias es el atrapamiento de los nervios que pasan entre las cabezas de los metatarsianos por una mala e irregular distribución de las presiones plantares a lo largo del eje del pedal, tener pies cavos, rodillas varas o simplemente por usar unas zapatillas de horma estrecha.

Prevención

¿Qué podemos hacer los ciclistas para prevenir estas lesiones?

Todos tenemos en mente la imagen de ciclistas que pedalean con las piernas desalineadas, rotan internamente las rodillas o las abren hacia fuera. Esto hace que la distribución de las fuerzas sea incorrecta, provoca  tensiones innecesarias en las estructuras articulares de rodilla y cadera, y una mayor fricción sobre el cartílago articular.

Por ello debemos analizar con la ayuda de un especialista en biomecánica del ciclismo nuestras  extremidades lo que puede servir entre otras cosas  para confirmar un “genu varum”,  un arquemiento de las  estructuras de las piernas a modo de paréntesis o por el contrario rodillas “valgas”, rotación interna de la cadera o una apertura de las rodillas hacia fuera al pedalear, todas ellas producen una distribuciòn incorrecta de las fuerzas propulsivas hacia los pedales.

La variedad en la disposición y forma de las piernas está condicionada por la genética y determina el famoso ángulo “q” de la rodilla, muy citado en todas las referencias biomecánicas por su repercusión en la linealidad de los ejes entre el fémur y la tibia. Este ángulo está formado por  la línea que se tiende entre la parte superior de la cadera y el centro de la rótula y la línea que se tiende desde la inserción del tendón rotuliano a nivel de la tibia al centro de la rótula (ver ilustración).

Dicho ángulo tiene unos 15º de media y cuando es mayor a 20º se dice que es la causa de una mala alineación del “tracking de la rótula”. El track es el camino por el que discurre la rótula entre los cóndilos femorales al flexo extenderse sin provocar  rozamiento en el cartílago articular.

 

Se sabe que cualquier tipo de alteración de la alineación rotuliana puede provocar una enfermedad degenerativa del cartílago aun en pacientes jóvenes.

Según estudios más del 85 % de los ciclistas tenemos un ‘varo del antepié” o más conocido como movimiento de “pronación” que se caracteriza por inclinar hacia adentro el pie sobre el pedal lo que nos hace realizar más fuerza sobre la parte interna del metatarso.

Menos del 10 %  hacen lo contrario, una supinación del antepie o ‘valgo”, forzando más el exterior del pie. Y sólo en torno al 5% de los ciclistas presentan una posición neutra del pie distribuyendo de forma homogénea las presiones plantares.

Así mismo la pronación puede afectar a ambos pies o ser unilateral y en los ciclistas suele ir  frecuentemente asociada a tener las rodillas varas o en paréntesis.  

Para determinar si es una alteración normal o patológica hay que medir el ángulo entre los ejes del fémur y de la tibia, valorar el denominado ángulo “q” ya que su alteración puede producir dolores de rodillas,  siendo relativamente fácil para un especialista en biomecánica corregir esas alteraciones.

 

Recomiendo a todos los aficionados al ciclismo que se hagan un análisis biomecánico para determinar entre otros aspectos la posición de pedaleo correcta de acuerdo a sus características y medidas particulares. Hay que tratar de customizar la bici adaptandola al usuario lo máximo posible, colocar correctamente las calas y según sea el tracking de rótula de cada una de las piernas, valorar la necesidad de  utilizar cuñas en el antepié.

Estas cuñas de bajísimo coste en relación a las prestaciones que logran, van colocadas bajo la almohadilla de los pies entre la zapatilla y el pedal automático lo que mejora  su “inter face”, ayudando a estabilizar el pie. Al usarlas se gana en comodidad, se distribuyen mejor las cargas a lo largo de la pierna, se previnene el riesgo de las lesiones más frecuentes en el ciclismo e incluso mejoran el rendimiento.

 

En el caso del ciclista hay cifras alarmantes que indican que más del 90% de los cicloturistas van mal colocados en sus bicicletas, y que su pedaleo a la larga puede resutar lesivo, ponerse en manos de un experto en biomecánica del ciclismo es ganar en comodidad, mejora el rendimiento y reduce las probabilidades de lesión; nuevamente estoy hablando de invertir en salud.

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