Claves para volver a correr después de ser mamá

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Disciplina: Claves para volver a correr después de ser mamá

Mis imprescindibles

Los que me seguís en las redes sociales, ya sabéis que hace poquito volví a calzarme las zapatillas para salir a correr.

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No os voy a engañar, en los primeros meses de vida de mi peque veía el volver a entrenar como un imposible. Tu rutina cambia por completo y el déficit de sueño puede contigo. Tienes la ayuda de tu pareja y de tu familia, pero estás tan cansada y tienes tantas cosas pendientes que no sabes por dónde empezar.  Yo siempre he intentado cuidar mucho la recuperación posparto y, por muy cansada que estuviera, intentaba hacer todos los días mis ejercicios de suelo pélvico e hipopresivos.

Los que me seguís en las redes sociales, ya sabéis que hace poquito volví a calzarme las zapatillas para salir a correr. ¡Qué gustazo!. A día de hoy ya corro 50 minutos 5-6 días a la semana, además de mi fortalecimiento e hipopresivos.

Creo que ir poco a poco es primordial para volver sin problemas y evitar las temidas lesiones. Hay que escuchar al cuerpo y no volverse loco. En mi caso, he decidido no ponerme ningún objetivo importante en mente, así sé con certeza que no aceleraré la máquina antes de tiempo.

Cuando la gente me pregunta cuándo deben empezar a correr tras dar a luz, siempre les digo que no hay una fecha establecida. Depende de cada persona y, también, depende de cómo sea tu bebé. Como os he comentado antes los dos primeros meses de vida de Ariadna ni me planteaba correr. Era tal el déficit de sueño que tenía, que realizar cualquier tipo de entrenamiento, por suave que fuera, me ocasionaría más mal que bien. En cuanto Ariadna empezó a dormir bien y, con ello, yo empecé a enlazar 7-8 horas de sueño seguidas, empecé a hacer bici y pesas. Durante un buen tiempo, sólo podía hacer bici porque con la elíptica tenía molestias. Ya pasado el 3º mes, pude empezar con la elíptica. Y, en mi 4º mes ya empecé con el famoso "caco": caminar y correr. Cada día que corría aumentaba un poco más los minutos corriendo, hasta que ya llegué a hacer 30' de carrera continua.

En esos primeros días, cuando nadie podía cuidarme a la peque, salía con ella a correr. La verdad que es muy especial compartirlo con ella y, encima, le encanta porque no para de sonreír. Pero si os soy sincera, cuando compramos el carrito no miré uno para correr, ya que mi intención era tener ese tiempo para mí. Pero la realidad es que ahora al principio, hay días que la única manera de poder hacer algo de deporte es llevándomela conmigo. Si bien es cierto, ese día el rodaje vale por dos.

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Corriendo me siento muy bien y me he sorprendido de lo poco que me ha costado. No tengo molestias y me siento fuerte, pero soy consciente de que me queda mucho camino por delante. Para mí, la clave ha estado en:

  • No he tenido prisa. He sabido escuchar mi cuerpo.
  • He fortalecido bien el suelo pélvico. Una buena recuperación te evitará pérdidas de orina, molestias sexuales y, lo más importante, el prolapso. Lo ideal, hacerse una valoración del suelo pélvico tras la cuarentena, así sabes desde donde partes y otra pasados unos meses, para ver cómo has mejorado. ¿Dónde hacerlo? Pues en mi caso, fue la matrona de mi centro de salud la que me hizo la valoración y, cuando ella me dio el visto bueno, fue cuando empecé a correr.
  • Hipopresivos. Para mí han sido todo un descubrimiento y ya forman parte de mi rutina diaria. Mi consejo es que los hagáis bajo la supervisión de un profesional, ya que, si no los hacéis bien, no conseguiréis nada. Además de fortalecer el suelo pélvico, mejoras la postura, te ayudan a reducir tu cintura y la diástasis abdominal. Yo tenía 4 dedos y ya he conseguido reducirla a 1. Pero hay otra razón por la que debéis hacerlos: porque sales relajadísima y con las pilas cargadas. Es fundamental intentar tener nuestro propio espacio para relajarnos y desconectar un poco.
  • Fortalecer bien todos tus grupos musculares. Es necesario preparar a tu cuerpo para ello. Te ayudará a tonificar, lo que te ayudará a no tener agujetas cuando vuelvas a correr y evitarás las lesiones.
  • Empecé intercalando caminar con correr, así ayudé a mi cuerpo a adaptarse. Empecé haciendo 3' corriendo -1' andando (hasta llegar a 30') y cada día que salía a correr, añadía un par de minutos más a correr, hasta que llegué a hacer 30' de carrera continua. 
  • Me olvidé del gps y de los ritmos. Ya habrá tiempo para ello. Ahora lo importante es ir cogiendo sensaciones y centrarte, sobre todo, en escuchar tu cuerpo. 
  • He intercalado entrenamientos.  De este modo sigues trabajando y le vas dando tiempo a tus tendones y articulaciones a adaptarse a la nueva rutina.
  • He sabido ser flexible. Como os dije antes, es bueno tener un tiempo para nosotras, pero hay días en los que es imposible. Pues no te agobies. No pasa nada si no puedes salir ese día a correr o si tienes que posponer el gimnasio a la mañana siguiente. No es bueno que el entrenamiento te añada estrés. Se supone que tiene que ser tu espacio, un momento en el que desconectes y te relajes.

Todo ello, junto con la ayuda esencial de mi marido y familia, están consiguiendo que poquito a poco coja una rutina de entrenamiento y que cada vez vea más cerca el día de ponerme otra vez en línea de salida.

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